Tradiciones, cultura y gastronomía completan los encantos de un destino único que debe descubrirse sin prisas.Una banda cromática infinita permite ver como se confunden el azul de su cielo con el turquesa de sus aguas, el verde oscuro de sus bosques, el marrón de sus rocas y el blanco de sus playas.

Menorca vive de cara al mar y sus faros repartidos por su geografía nos lo recuerdan.